Archive for Noviembre, 2007
Conclusiones filosóficas
Voy a meter en mi mochila un puñado de sonrisas, 3 kilos de valentÃa y un cofre lleno de ilusiones.
Viajaré en mi nube deslizándome por los arcoiris que yo misma dibujaré;
Lucharé contra las tormentas con mi tenedor mágico y miraré en todos los espejos para no olvidarme de quien soy.
Porque este es mi cuento y, en él, todo es posible.
Palabras de … una princesa.
1 commentcuando te tiemblan las piernas…
Bueno… este post no es menos personal que los anteriores, pero sà más directo.
Se me habÃa olvidado que era sentir el miedo escénico!!
Por segunda vez, me enfrento a uno de esos cursos de improvisación, creatividad y autocontrol. Dones que uno ha de exponer frente al resto de los compañeros.
No se puede sudar más en un minuto. Un minuto eterno. Tampoco se pueden decir más tonterÃas en tan poco tiempo.
Ante esta opinión, habrá gente que me anime diciendo…
- Todos estáis en las mismas condiciones.
A lo que yo respondo…
- Y una mierda! Porque yo les he visto con una soltura, un palabrerÃo y una presencia en escena que pa que’.
Cuando te quedas sin palabras y aún te sobran 20 segundos… cuando estás bloqueado y no puedes pensar…cuando la garganta se seca… miras a tu alrededor buscando una salida y, lo único que te encuentras es la mirada de tus quince compañeros.
¿qué se puede hacer entonces?
Pues yo sólo puedo reirme al pensar “Si yo sólo querÃa aprender a hacer marionetas y técnicas para contar cuentos”.
(Y mientras, los demás fliplando claro).
Veremos a ver el númerito que monto cuando me graben en vÃdeo contando un cuento. Casi na’!
2 commentsLa cólera es prima hermana de la locura.
Y mientras tanto… voy caminando despacio con los ojos abiertos como platos.
Y de repente… me encuentro, una vez más, sola entre cientos de personas que se avalanchan contra mi e irrumpen mi mundo ideal con un:
- Perdona.
- ¡Ay! no te habÃa visto.
…
Pasando desapercibida por la gran muchedumbre que cargaba el ambiente de agobio e impaciencia, allà estaba ella… oculta entre las tinieblas; enajenada por no poder escapar de la dimensión que la encarcela; enfurecida y rabiosa.
Transmitiéndome su desesperación; su agonÃa. Postrada ante mà y ante el mundo entero… tan dominante y sumisa a la vez que, la compasión me hizo esbozar una sonrisa para apiadarme de su locura.
Ella es, sin duda, una obra maestra.
“Saturno devorando a sus hijos” (Francisco José de Goya y Lucientes, 1821). El Prado - Madrid.
Palabras de … una princesa.
6 commentsUna de cal y otra de arena
Es sorprendente el modo en el que las cosas cambian de color. Lo que antes era negro, ahora se vuelve rojo. Todo depende del espÃritu con que se perciban, del pulmón con que se respire
Dicen (y si no, lo digo yo) que, las personas tenemos una luz que nos define; un color que nos singulariza. Nos hace esenciales, especiales. Si me parara a pensarlo, podrÃa definir a cada una de las personas (que quiero y conozco) con un color.
(Bien sabrás tú, que me lees y sabes quién soy, que tu color es el azul ;)).
Y, sin embargo… ¿cuál es el color auténtico? ¿Cuándo las personas muestran su verdadero color? Es fácil confundirse. La gente cambia, sobre todo cuando no consiguen de ti lo que quieren. Es entonces, cuando todo lo que a ti se refiere no importa. Ahora formas parte de su historia.
Afortunadamente, mi color va cogiendo fuerza. Y me siento expectante por descubrir los nuevos colores que plasmarán este nuevo capÃtulo de mi vida.
Palabras de … una princesa.
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